¿Qué pasa en la primera sesión de terapia de pareja?

Por Víctor Silva y Marcela Gómez

Puede que lo que más te preocupe de una primera sesión no sea qué pregunta hará el terapeuta, sino cómo contar lo que pasa sin terminar defendiendo tu versión. O si tendrás que decidir de inmediato qué quieres hacer con la relación.

En el proceso online de pareja de Ancestrina, la primera sesión es individual con uno de los miembros y la segunda con el otro. Después se realizan seis sesiones con ambos. Son ocho sesiones de aproximadamente una hora, acompañadas por el mismo terapeuta. El inicio sirve para precisar qué quiere trabajar cada persona; el proceso busca claridad, sin partir de la obligación de conservar la pareja.

Quién te acompaña y cómo se organiza el inicio

El proceso online lo acompaña Víctor Silva o Marcela Gómez. Podéis escoger terapeuta; si no tenéis una preferencia, puede asignarse según disponibilidad. Quien inicia os acompaña durante todo el proceso: Víctor y Marcela no se alternan entre sesiones.

SesiónQuién participa
1Uno de los miembros de la pareja, individualmente, con el terapeuta.
2El otro miembro, individualmente, con el mismo terapeuta.
3 a 8Ambos miembros con ese terapeuta.

Las dos entrevistas individuales forman parte del proceso de pareja. Permiten conocer la experiencia de cada uno antes de trabajar conjuntamente. Esto es diferente de que una persona empiece una terapia individual mientras su pareja no desea participar.

El formato actual es un proceso de ocho sesiones de aproximadamente una hora cada una. Ese número describe la organización del servicio; no garantiza alcanzar una decisión ni producir un cambio concreto en ese plazo.

“Quiero arreglar mi relación” es un punto de partida

La primera entrevista no se limita a recibir esa frase como si ya definiera lo que hay que hacer. “Arreglar” puede significar volver a confiar, dejar de discutir de una determinada manera, comprender una distancia o conseguir que la otra persona quiera algo que hoy no quiere.

El trabajo inicial consiste en construir contigo un motivo de consulta más preciso. Se exploran el contexto, lo que está ocurriendo, cómo lo entiendes y qué significa concretamente aquello que quieres trabajar. También qué necesita aclararse antes de dar por sentado que ambos estáis pidiendo lo mismo.

“Siempre terminamos peleando” abre varias preguntas: ¿qué ocurre cuando intentáis hablar?, ¿qué asunto queda pendiente?, ¿qué has intentado?, ¿qué querrías que fuera diferente? Son ejemplos de cómo una expresión amplia puede acercarse a una situación reconocible. No son un cuestionario fijo que tengas que preparar.

Con la otra persona se construye también qué quiere trabajar y cómo describe el problema. Puede que ambos hablen de “distancia”, pero uno se refiera a la ausencia de contacto y el otro a que cualquier conversación importante acaba en reproches. Comprender esa diferencia evita organizar el proceso alrededor de una coincidencia solo aparente.

No necesitas llevar una defensa preparada

Puede ayudarte ordenar qué te trae ahora, qué habéis intentado y qué esperas del espacio. “Después de lo ocurrido no sé si quiero seguir” o “nos organizamos bien, pero me siento lejos” permiten empezar cerca del problema sin tener resuelta toda la historia.

Tu pareja puede describirlo de otra manera. No hace falta fabricar una versión única antes de empezar. La diferencia entre relatos es parte de lo que necesita conocerse, aunque tampoco demuestra por sí sola que uno mienta o que ambos sean igualmente responsables de lo ocurrido.

Si hubo una mentira o un incumplimiento, observar la interacción no borra quién realizó esa conducta. Ancestrina distingue participación de culpabilidad: mirar cómo interviene cada uno no consiste en repartir toda responsabilidad por mitades.

El objetivo es claridad, aunque todavía no sepas si quieres seguir

El proceso busca ayudaros a ver qué os está separando, cómo participa cada uno, qué diferencias existen y qué posibilidades tenéis. “Salvar la pareja” puede ser el deseo con el que alguien llega; no es el resultado que el terapeuta asume que debe producir.

Puedes decir: “Quiero entender qué está pasando, pero no puedo prometer que quiera continuar”. Ancestrina trabaja con parejas donde uno duda, ambos dudan o los objetivos son distintos. También con parejas que ya han decidido separarse.

Desde esa claridad puede haber una revinculación, una manera distinta de continuar, una separación o la confirmación de una decisión. Víctor o Marcela no eligen cuál de esos desenlaces es correcto para vosotros. Tampoco una primera sesión puede garantizar que ya sepáis qué hacer.

Confidencialidad y condiciones para participar

Antes de compartir información sensible, las condiciones de confidencialidad y el manejo de información revelada individualmente deben aclararse dentro del encuadre. Esto incluye cómo se tratarán las comunicaciones por separado en un proceso que después reúne a ambos.

Ambos deben querer participar. Asistir solo para darle gusto a la pareja, sin disposición a examinar algo propio, no constituye el tipo de participación que Ancestrina busca. Esa disposición puede existir aunque haya dudas sobre continuar la relación.

Si hay violencia, amenazas, coerción o miedo a hablar libremente, la seguridad requiere una valoración específica. Algunas situaciones pueden necesitar otro formato o atención especializada. La orientación clínica general es buscar apoyo seguro, sin tratar el riesgo como una simple dificultad de comunicación.

También conviene aclarar los horarios, honorarios, condiciones de pago y cancelación antes de confirmar el proceso. Conocer sus condiciones prácticas forma parte de poder decidir si puedes y quieres participar.

Después de las entrevistas individuales

A partir de la tercera sesión se trabaja con ambos, manteniendo el mismo terapeuta. El punto de partida son los motivos que cada uno necesita precisar, las diferencias que aparecen y lo que se pueda trabajar conjuntamente.

El formato compartido no convierte la asistencia en una promesa de reconstrucción. La seriedad del proceso consiste en participar en lo que se está examinando, sin utilizar al terapeuta para conseguir del otro una respuesta predeterminada.

¿Y si buscas atención presencial?

La modalidad presencial de Ancestrina es un proceso inmersivo de un día para otro. En el inmersivo de pareja participan Víctor y Marcela conjuntamente. Es un formato distinto del proceso online descrito aquí; no se ofrece actualmente una serie ordinaria de sesiones presenciales equivalente a la online.

Si quieres valorar el proceso online, puedes plantear desde el contacto qué te trae, quiénes desean participar y si tenéis preferencia por uno de los terapeutas. No necesitas prometer un desenlace para empezar a precisar la ayuda que buscas.


Fuentes y alcance de la información

  • Víctor Silva / Ancestrina (2026). Información institucional confirmada sobre el proceso de pareja. Comunicación directa para esta revisión editorial, 17 de septiembre de 2026. Fuente institucional, no investigación científica. Respalda la organización online de ocho sesiones, dos entrevistas individuales y seis conjuntas, mismo terapeuta, formatos y objetivo de claridad. Describe la práctica actual; no es evidencia de resultados.
  • NHS (2026). Domestic violence and abuse. Revisión: 23 de junio de 2026. Fuente oficial. Información clínica general e inclusiva: amenazas, control, aislamiento, vigilancia y búsqueda de apoyo seguro. Respalda la orientación de seguridad, no un protocolo institucional de terapia conjunta.

¡Si te gusta comparte y ayúdanos a crecer!

¡Apúntate a la Newsletter!

Newsletter
Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: No hay ninguna cuenta conectada.

Ve a la página de ajustes de YouTube Feeds para conectar una cuenta.

This site is registered on wpml.org as a development site. Switch to a production site key to remove this banner.